TRISTE Y SÓLA. LA PISTA TE ESPERA...
Los lunes suelen ser un día un tanto especial en el mundo ‘formulero’. Es el día después de la batalla. Los motores están apagados, y el asfalto está frio, mientras los operarios lo intentan devolver a su estado original, sin virutas de caucho requemado, sin restos de accidentes, sin charcos de aceite ni pancarta alguna. La pista está sola, nadie intenta 'comerse' sus pianos. Es hora de saborear el triunfo, o de restañar las heridas.
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