Por Manuel Ángel Gil
hoy voy a ir al grano voy a meter mano
porque otro gallo así nos cantaría…”
Antes de leer pincha aquí es la banda sonora del articulo---->; Estoy por ti, Amistades peligrosas
Disco Relatos de una intriga (1991)
¡Anda, pulsa en el enlace que te he puesto ahí y que suene mientras lees el artículo, será los más apropiado! He leído demasiados artículos justificativos, tipo Lobato, como para tener estómago de empezar otro. Todos sabemos que Fernando Alonso es el mejor piloto en F1, y por ello, no es necesario que me lo repitan una y otra vez como si fueran loros.
Ese no es el quid de la cuestión. Más bien da la sensación que todos esos artículos temerosos, sin fuerza alguna, hablando de futuros éxitos y viejas glorias, no son más que formas de mantener la moral de la tropa y que sigan así vendiéndose periódicos y escuchándose programas de radio. Pero eso no es lo que me motiva a mí, así que tengo que hacer de tripas corazón y decir alto y claro que lo ocurrido el domingo es I N A C E P T A B L E.
Ver a Fernando recriminando a Petrov, en la misma vuelta que Vettel lloraba bajo su casco celebrando su título mundial, fue realmente duro de ver. Con ese gesto tan italiano, con el que el mismísimo Padrino recriminaría la incompetencia de sus secuaces, el pobre Fernando recriminaba al ruso venido de la estepa sólo para fastidiar el título de Fernando y Ferrari. Porque seamos serios, esa tontería de que el título mundial de F1 no se ha perdido en la última carrera, es eso: UNA TONTERIA CON MAYÚSCULAS.
Sólo es una justificación inadmisible para querer despejar el panorama y asumir lo inasumible, es decir, que un equipo como Ferrari no puede cometer jamás un error como ese, ni en 1000 carreras deben de caer en un error así, y entiendo la frustración de Fernando pagando el pato con el pobre ruso que no se ha comido un colín en todo el año, que no lo hará jamás, y que pasara a la posteridad no por éxitos personales alguno, sino por arruinar la carrera de Fernando en 2010.
¡Que sensación de impotencia más deplorable!, ¡que frustración acumulada!, y eso que soy un simple comparsa en esto de la F1. Humildemente me dedico a dar mi opinión en una columna y gracias. Ni soy el piloto, ni el jefe de equipo, ni el ingeniero o mecánico que pringa sus manos de grasa para conseguir llevar a su piloto lo más alto posible. No quisiera estar en la piel ni de Fernando, ni de Luca Cordero de Montezemolo, pero sobre todo no quiero estar en la de Andrea Stella, Chris Dyer o Stefano Domenicalli. El orden de los factores no altera el producto, cualquiera de estos tres individuos se debía de haber percatado de la situación y evitar que se llegara a donde se llegó.
Con todo el horror del mundo no hace falta ser muy avispado que ver que la larga travesía por el desierto, desde aquel lejano 2006, tenía que haber culminado el domingo pasado en el tercer título mundial de Fernando, para así desterrar todos esos fantasmas que han ido aflorando a lo largo de esos duros 4 años. No sólo ha sido una oportunidad perdida, sino un título que le faltará a Fernando. A los que pueda sumar, 4 o 5 o 6, siempre le faltará uno más, el de 2010, el de la cagada del muro de Ferrari, el que haría 5 o 6 o 7.
La historia dirá que ese título lo perdieron en la última carrera del año 2010, en Abu Dhabi, cuando el “pagafantas” que se encarga del muro de Ferrari se decidió a copiar la estrategia de un perdedor, y a intentar conservar algo que no se tenía, sin pensar en ganador e intentar llegar al podio. Es lo que hacen los perdedores, y por eso, en Ferrari son justos perdedores del título, y quedaran como unos ‘papanatas’ para la leyenda.
Repito, gente como Javier del Arco, Félix Muelas, maestros que se dedican a la historia de la F1, no nos contara la película de que se perdió a lo largo del año, o en Malasia, o en Mónaco, le podrán fecha y hora, y esa será la hora en la que en el muro de pensadores de Ferrari entraron en pánico e hicieron que una roca como Fernando Alonso acabara llorando sobre el hombre sus inseparables Fabricio Esborra y Eduardo Birindelli. El problema es que, en el muro de Ferrari de 2010, no saben distinguir un elefante africano de una cucaracha con guantes.
He leído en Marca, esta mañana, algo así como que el problema de Ferrari es que no tiene un genio en la estrategia como Brawn, ¡y no pueden estar más equivocados! El error es no tener un estratega del calibre que pueda tener el de Force India, o el de Williams, es decir, un viejo conocido de Fernando: Rod Nelson. Conclusión: con un estratega del montón, Fernando de 1000 veces que hubiese corrido esa carrera hubiese ganado el título en 999 de las ocasiones, no hubiesen hecho falta genios de la lámpara ni Ross Brawn alguno.
En realidad siento ser un cenizo, pero no me gustan los cuentos de la lechera, ni que me digan 20 veces que en Ferrari se han enamorado de Fernando, porque el amor no hace tu coche sea mejor o que tu muro de boxes funcione normalmente. ¡No me consuelan todas esas peroratas, lo siento!
A pesar de eso, Fernando supo dar la cara, y es encomiable la actitud de equipo que adopta, decir todo eso de que el título se perdió aquí y allí, y en todos los lados, que hay 20 carreras y tal, pero todos sabemos que los títulos se decide bajo presión y simplemente los pensadores de Ferrari no supieron hacerlo, y cuando en una empresa no se sabe hacer el trabajo, hay consecuencias. Se trata simplemente de una cuestión económica y de futuro. ¿Cuánto dinero habrá perdido Ferrari con la decisión del domingo? ¿Cuánto prestigio e imagen de marca? ¡Imagínatelo y multiplícalo por 100!
Por eso, creo que hay que hacer como en Italia, poner el grito en el cielo, no ser condescendientes, no embriagarnos con lo bueno que es Fernando, sino exigir lo que se debe exigir, eso sólo significa una cosa: ¡deben rodar cabezas! Es nuestra responsabilidad el exigir que se revise la estructura del equipo porque se ha demostrado que ha fallado bajo presión, y es bajo presión cuando se ganan y pierden títulos, no a mitad de temporada. Independientemente de lo simpático que es Domenicalli, de que Andrea Stella sea el alma gemela de Fernando, o de que Dyer triunfara como la Coca-cola de ingeniero de pista de ‘Schumi’.
Por supuesto, no espero una reacción impulsiva de Montezemolo, no es el estilo de Ferrari, pero hay que presionarle lo máximo posible, y no bailarle el agua. Para que esto se haga con el tiempo suficiente y que no vuelva a repetirse en 2011. Hay que ser crítico, y llamar las cosas por su nombre. Desde la prensa la responsabilidad que tenemos no es la de tapar el asunto, no es la de amansar a los fans, nos es alabar a Fernando y callar, no es decir eso tan manido de que lo que no mata engorda, porque este dicho, no por decirlo es más cierto. La verdad es que lo que no te ha matado, no sólo no engorda sino que te puede volver a matar sino lo solucionas.
Hay que coger el toro por lo cuernos, y decir la verdad: a) el domingo se perdió el campeonato del mundo de 2010; b) el muro de Ferrari actuó con una ineptitud impropia del cavallino rampante, y por consiguiente: c) deben rodar cabezas y reestructurar, de cara a 2011, ese muro de las lamentaciones de Ferrari, pues sin hacer eso, todas las películas que nos quieren hacer creer no dejarán de ser castillos en el aire.
Así que, acabemos el 2010 y empecemos el 2011 como debe de ser, no poniendo paños calientes, no hablando de un futuro en los mundos de Yupi: ¡¡basta ya de tanta tontería…!!
Ver a Fernando recriminando a Petrov, en la misma vuelta que Vettel lloraba bajo su casco celebrando su título mundial, fue realmente duro de ver. Con ese gesto tan italiano, con el que el mismísimo Padrino recriminaría la incompetencia de sus secuaces, el pobre Fernando recriminaba al ruso venido de la estepa sólo para fastidiar el título de Fernando y Ferrari. Porque seamos serios, esa tontería de que el título mundial de F1 no se ha perdido en la última carrera, es eso: UNA TONTERIA CON MAYÚSCULAS.
Sólo es una justificación inadmisible para querer despejar el panorama y asumir lo inasumible, es decir, que un equipo como Ferrari no puede cometer jamás un error como ese, ni en 1000 carreras deben de caer en un error así, y entiendo la frustración de Fernando pagando el pato con el pobre ruso que no se ha comido un colín en todo el año, que no lo hará jamás, y que pasara a la posteridad no por éxitos personales alguno, sino por arruinar la carrera de Fernando en 2010.
¡Que sensación de impotencia más deplorable!, ¡que frustración acumulada!, y eso que soy un simple comparsa en esto de la F1. Humildemente me dedico a dar mi opinión en una columna y gracias. Ni soy el piloto, ni el jefe de equipo, ni el ingeniero o mecánico que pringa sus manos de grasa para conseguir llevar a su piloto lo más alto posible. No quisiera estar en la piel ni de Fernando, ni de Luca Cordero de Montezemolo, pero sobre todo no quiero estar en la de Andrea Stella, Chris Dyer o Stefano Domenicalli. El orden de los factores no altera el producto, cualquiera de estos tres individuos se debía de haber percatado de la situación y evitar que se llegara a donde se llegó.
Con todo el horror del mundo no hace falta ser muy avispado que ver que la larga travesía por el desierto, desde aquel lejano 2006, tenía que haber culminado el domingo pasado en el tercer título mundial de Fernando, para así desterrar todos esos fantasmas que han ido aflorando a lo largo de esos duros 4 años. No sólo ha sido una oportunidad perdida, sino un título que le faltará a Fernando. A los que pueda sumar, 4 o 5 o 6, siempre le faltará uno más, el de 2010, el de la cagada del muro de Ferrari, el que haría 5 o 6 o 7.
La historia dirá que ese título lo perdieron en la última carrera del año 2010, en Abu Dhabi, cuando el “pagafantas” que se encarga del muro de Ferrari se decidió a copiar la estrategia de un perdedor, y a intentar conservar algo que no se tenía, sin pensar en ganador e intentar llegar al podio. Es lo que hacen los perdedores, y por eso, en Ferrari son justos perdedores del título, y quedaran como unos ‘papanatas’ para la leyenda.
Repito, gente como Javier del Arco, Félix Muelas, maestros que se dedican a la historia de la F1, no nos contara la película de que se perdió a lo largo del año, o en Malasia, o en Mónaco, le podrán fecha y hora, y esa será la hora en la que en el muro de pensadores de Ferrari entraron en pánico e hicieron que una roca como Fernando Alonso acabara llorando sobre el hombre sus inseparables Fabricio Esborra y Eduardo Birindelli. El problema es que, en el muro de Ferrari de 2010, no saben distinguir un elefante africano de una cucaracha con guantes.
He leído en Marca, esta mañana, algo así como que el problema de Ferrari es que no tiene un genio en la estrategia como Brawn, ¡y no pueden estar más equivocados! El error es no tener un estratega del calibre que pueda tener el de Force India, o el de Williams, es decir, un viejo conocido de Fernando: Rod Nelson. Conclusión: con un estratega del montón, Fernando de 1000 veces que hubiese corrido esa carrera hubiese ganado el título en 999 de las ocasiones, no hubiesen hecho falta genios de la lámpara ni Ross Brawn alguno.
En realidad siento ser un cenizo, pero no me gustan los cuentos de la lechera, ni que me digan 20 veces que en Ferrari se han enamorado de Fernando, porque el amor no hace tu coche sea mejor o que tu muro de boxes funcione normalmente. ¡No me consuelan todas esas peroratas, lo siento!
A pesar de eso, Fernando supo dar la cara, y es encomiable la actitud de equipo que adopta, decir todo eso de que el título se perdió aquí y allí, y en todos los lados, que hay 20 carreras y tal, pero todos sabemos que los títulos se decide bajo presión y simplemente los pensadores de Ferrari no supieron hacerlo, y cuando en una empresa no se sabe hacer el trabajo, hay consecuencias. Se trata simplemente de una cuestión económica y de futuro. ¿Cuánto dinero habrá perdido Ferrari con la decisión del domingo? ¿Cuánto prestigio e imagen de marca? ¡Imagínatelo y multiplícalo por 100!
Por eso, creo que hay que hacer como en Italia, poner el grito en el cielo, no ser condescendientes, no embriagarnos con lo bueno que es Fernando, sino exigir lo que se debe exigir, eso sólo significa una cosa: ¡deben rodar cabezas! Es nuestra responsabilidad el exigir que se revise la estructura del equipo porque se ha demostrado que ha fallado bajo presión, y es bajo presión cuando se ganan y pierden títulos, no a mitad de temporada. Independientemente de lo simpático que es Domenicalli, de que Andrea Stella sea el alma gemela de Fernando, o de que Dyer triunfara como la Coca-cola de ingeniero de pista de ‘Schumi’.
Por supuesto, no espero una reacción impulsiva de Montezemolo, no es el estilo de Ferrari, pero hay que presionarle lo máximo posible, y no bailarle el agua. Para que esto se haga con el tiempo suficiente y que no vuelva a repetirse en 2011. Hay que ser crítico, y llamar las cosas por su nombre. Desde la prensa la responsabilidad que tenemos no es la de tapar el asunto, no es la de amansar a los fans, nos es alabar a Fernando y callar, no es decir eso tan manido de que lo que no mata engorda, porque este dicho, no por decirlo es más cierto. La verdad es que lo que no te ha matado, no sólo no engorda sino que te puede volver a matar sino lo solucionas.
Hay que coger el toro por lo cuernos, y decir la verdad: a) el domingo se perdió el campeonato del mundo de 2010; b) el muro de Ferrari actuó con una ineptitud impropia del cavallino rampante, y por consiguiente: c) deben rodar cabezas y reestructurar, de cara a 2011, ese muro de las lamentaciones de Ferrari, pues sin hacer eso, todas las películas que nos quieren hacer creer no dejarán de ser castillos en el aire.
Así que, acabemos el 2010 y empecemos el 2011 como debe de ser, no poniendo paños calientes, no hablando de un futuro en los mundos de Yupi: ¡¡basta ya de tanta tontería…!!



