Referencias: Los 10 Magdamientos de Hungría 2010 (parte 1)
¿Error de Vettel o de Red Bull? Sea como sea, Sebastian ha perdido otra carrera. Hungría nos deja una victoria aplastante de Webber, un sólido y legal Fernando Alonso en segunda posición y demasiadas situaciones rocambolescas. Entre ellas un absurdo enfado de Vettel, el (peor) Schumacher de siempre, una rueda perdida y un choque en boxes. Mucho ajetreo para iniciar las vacaciones. Otra cerveza, por favor.
Vettel (o cómo dejar escapar un mundial sin querer verlo) ¿Error de Vettel o de Red Bull? Sea como sea, Sebastian ha perdido otra carrera. Y eso que la penalización en Hungría fue justa: dejó escapar a Mark Webber a demasiada distancia cuando la carrera se relanzó tras el coche de seguridad. La regla es clara y parece mentira que un piloto de su talla desconozca el reglamento, sobre todo teniendo en cuenta lo que le pagan por sabérselo. Puede achacar la situación a un despiste, a un fallo de la radio o a lo que quiera; pero, en última instancia, fue su culpa. Porque, aun después de que el equipo le explicara lo sucedido, el alemán se empeña en llevar la razón, como los niños pequeños, cuando la infracción era clarísima.
¿Sacrificó Red Bull a Vettel? Pero ¿fue un error o una maniobra planificada? Recordemos que en ese momento de la carrera todos los líderes habían parado, excepto Webber, que marchaba en primera posición. Detrás de él, Vettel. Y justo pegado, Alonso. Si Vettel hubiera arrancado correctamente, pegado a su compañero de equipo tras el coche de seguridad, el doblete de Red Bull habría peligrado tras la parada de Webber. Así que no es descabellado pensar que Vettel contuvo a Alonso detrás de él, dejando escaparse a Webber en la cabeza, en solitario, cuando las banderas verdes se agitaron en la pista en la relanzada.
Al paso por meta cuando el coche de seguridad se retiró de la pista, Mark le había sacado 2,3 segundos a Vettel, y 3,1 a Alonso. Con un ritmo de un segundo más rápido por vuelta, en Red Bull sabían que era posible intentar una estrategia tardía para salvar la carrera de Mark. Estaba claro, y salió bien. Mientras los comentaristas discutían si era punible la acción de Vettel al entrar a boxes (evidentemente no, pues se hace en cada carrera), la FIA empezaba a investigar la distancia que Vettel le regaló a su compañero de equipo.
En la segunda vuelta tras la resalida, Webber ya rodaba a siete segundos de Fernando Alonso. Un mundo. Firmando vuelta rápida tras vuelta rápida, estaba claro que la estrategia les iba a salir perfectamente, y esta fue posible en parte gracias al regalo de Vettel con el coche de seguridad. Lástima para Red Bull que Sebastian fuera quien pagara la victoria de su compañero con una penalización en boxes.
¿Fue todo premeditado para darle alas a Mark Webber en cabeza? Cuando Webber al fin paró (en la 43ª vuelta), salió a pista primero con algo más de cinco segundos de ventaja sobre Fernando Alonso. Si Vettel, en la resalida, se hubiera pegado a Webber, Alonso habría estado dos segundos más cerca. Demasiado justo. Es cierto que la ventaja lograda por Webber hacía innecesaria la maniobra de Vettel con el coche de seguridad, pero eso lo sabemos ahora, a posteriori.
Horner no sabía cuántas vueltas podrían aguantar los neumáticos del australiano. Nadie lo sabía a ciencia cierta, y cualquier segundo extra venía bien. Lástima que el reglamento tuviera en cuenta esta situación y lo penalizara. Horner asegura que él no ordenó esta maniobra para darle ventaja a Webber. Pero claro, admitir lo contrario habría sido declarar públicamente que dio órdenes de equipo, y todos sabemos que hoy en día no están bien vistas.
Vettel tiene que madurar. En cualquier caso, Mark Webber logró una victoria aplastante, gracias a una estrategia perfecta y un ritmo de carrera demoledor. Alonso cumplió con un fantástico segundo puesto, sólido, constante, conteniendo a un coche muy superior detrás de él gran parte del final de la carrera (el Red Bull de Sebastian Vettel). El mejor Alonso, el mágico piloto español que tanto añorábamos… No pudo acercarse a Webber ni de lejos, pero su salida, con el adelantamiento a Webber y la fantástica lucha con Vettel en la primera curva, fue de escalofrío.
Vettel hizo el ridículo con su cara larga en el podio, con sus aspavientos al cumplir la penalización, chocando contra el cartel de tercer clasificado al llegar al pit-lane… Sus 22 años le han jugado una mala pasada. "Yo debería haber ganado la carrera y ahora soy tercero; algo ha pasado", aseguraba en la rueda de prensa. Efectivamente, algo pasó: incumplió el reglamento.
¿Y Felipe Massa? En el pasado artículo criticamos duramente la actuación de Ferrari, porque Massa iba primero y podía defender su primera posición frente a Alonso. No nos arrepentimos: aquella carrera era de Massa. Pero tras la polémica de Alemania, Felipe se envalentonó demasiado, asumiendo su papel de “probrecito discriminado”, y aseguró que no volvería a dejarse adelantar por Alonso. Muy fácil decirlo ahora, pero no se atrevió a hacerlo en Alemania, que es cuando sí habría tenido mérito. Según el ritmo que demostró en Hungría, es posible que no tenga que dejar pasar a Alonso nunca más, pues es posible que éste siempre ruede por delante.
Pit-lane; un lugar inseguro . El Gran Premio de Hungría dejó algunas de las imágenes más rocambolescas del mundial. El choque entre el Renault de Robert Kubica y el Force India de Adrian Sutil en boxes sólo confirma lo que llevamos advirtiendo desde hace años: los encargados de dar la salida tras las paradas en boxes no se toman en serio su trabajo, y no miran si viene alguien por el carril del pit-lane.
Este ha sido un resultado menor, porque nadie resultó herido, pero podría haber sido una desgracia. Igual que el incidente de la rueda del Mercedes de Rosberg. Ese neumático botando a varios metros de altura recordó dramáticamente a Imola 94. Ese fatídico fin de semana negro, donde pasó casi de todo: dos pilotos fallecidos, varios espectadores heridos y una rueda perdida del Minardi de Michele Alboreto que impactó contra dos mecánicos de Lotus y Ferrari, que tuvieron que ser hospitalizados. Esta vez en Hungría también fue una rueda trasera derecha, y también salió rebotando por los garajes. Sólo la suerte ha querido que hoy no hablemos de una tragedia.
El Schumacher de siempre. Mientras los comentaristas pedía interminablemente que la realización se centrara en el duelo entre Alonso y Vettel, el realizador sabía perfectamente que Barrichello estaba a punto de resarcirse con mucha rabia de todos los años en Ferrari. Y mientras que, efectivamente, Vettel fue incapaz de acercarse al asturiano para intentar atacarle de verdad, Rubens demostró una templanza casi inédita de acoso y derribo contra el que fuera su intocable compañero de equipo, y que ahora se ha convertido en uno más del pelotón, aunque él no se quiera dar cuenta.
El duelo entre el brasileño y el alemán fue precioso, maravilloso, deportivo y elegante… Hasta que Michael Schumacher se quitó la máscara y dejó ver al piloto que todos habíamos olvidado y nadie echábamos de menos: el prepotente, el sucio, el guarro, el antideportivo, el camicace… Muchos fantasmas del pasado volvieron cuando el Mercedes emparedó al Williams a trescientos kilómetros por hora. Imágenes de choques, de salidas de pista y golpes provocados a propósito, de encerronas, de toques y jugadas sucias.
Rubens no lo podría haber expresado mejor: ¿para esto has vuelto, Schumacher? En serio: ¿para esto? No nos vengas con eso de que esto es Fórmula 1 y no un paseo en bicicleta; eso no justifica cualquier maniobra. Cuando Alonso le tocó en Australia, a principios de esta temporada, se enzarzó en descalificativos contra el español de Ferrari, acusándole de haberle roto el alerón… ¡Y fue porque a Alonso le tocó Button y realizó un trompo! Y ahora viene con el típico "esto es Fórmula 1".
Diez posiciones en parrilla para Bélgica es ridículo: por menos, algunos pilotos se han perdido varias carreras. No es el peor Schumacher; es el de siempre.

2 comentarios:
Mag? Que te pasa? te burre el blog?
Estamos de vacaciones, jajaja
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